PREGUNTAS FRECUENTES
A continuación, encontrarás respuestas a algunas de las preguntas que nos hacen con más frecuencia. Si no encuentras la respuesta que buscas, contacta con nosotras y te atenderemos encantadas.
PREGUNTAS SOBRE LA PEDAGOGÍA
La primera escuela Waldorf nació en un momento histórico muy importante, al finalizar la Primera Guerra Mundial, creada en Stuttgart, (septiembre de 1919) para los hijos de los obreros de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria tras la petición de estos. Steiner daba también clases nocturnas a los obreros de la fábrica y se encargó asimismo de preparar y formar a los maestros fundadores de la Escuela.
Rudolf Steiner (1861-1925) filósofo, pedagogo, científico y artista austrohúngaro articuló una nueva pedagogía que pretende conducir al niño hacia un desarrollo equilibrado de su mente, una rica vida emocional y una reafirmación sana de su voluntad. Creó la pedagogía Waldorf basándose en un conocimiento profundo del hombre y del mundo.
- Experimentan actividades significativas sencillas, que le despiertan poco a poco su intelectualidad.
- Adquieren un lenguaje correcto y rico en matices a través de las narraciones, poemas, teatrillos, canciones…
- Asimilan ritmos y formas adecuados para la creación de hábitos saludables.
- Los contenidos y la forma de enseñar se basan en la madurez del niño y su etapa evolutiva.
- La enseñanza no se realiza mediante libros de texto, sino con los cuadernos que los propios alumnos elaboran, partiendo del currículum.
- No existen notas numéricas, sino un informe personal sobre su desarrollo en los aprendizajes.
- Los contenidos se trabajan por periodos.
- Desarrollan una actividad imaginativa y creadora a través de un material de juego sencillo, natural y que aporte una gran experiencia sensorial.
- Despiertan en el medio social en el que se mueven, y son cada vez más conscientes de su rol, las frustraciones, responsabilidades, y poco a poco dominan todas las habilidades sociales.
- Consiguen, por los ejercicios artísticos, equilibrar sus emociones y a través del juego libre con los demás niños, darse cuenta de sus propias facultades: inteligencia, fantasía, participación, destreza manual…
- No uso de tecnologías.
- Importancia del aprendizaje a través del respeto y del amor.
Destacable atención y acompañamiento del niño durante todos los cursos por parte de su maestra/o.
El aprendizaje conlleva una implicación sensorial y vivencial en todas las materias.
Importancia del sentido artístico.
En el Jardín Waldorf no se clasifica a los niños/as, sino que se respeta el ritmo de desarrollo, las características y el despertar de las habilidades de cada uno, por ello hablamos de una pedagogía individualizada en la que prima el despertar de la persona como ser individual y único. En pedagogía Waldorf se trabaja a través de la observación minuciosa de cada uno de los alumnos y se busca el equilibrio de la persona en todas sus áreas, cognitiva, emocional y física.
Si un niño/a presenta alguna debilidad destacada, y se considera recomendable, podría recibir ayuda adicional del maestro, de los padres, de otros alumnos, o de profesionales de pedagogía de apoyo.
Es relevante en cuanto que la Pedagogía Waldorf respeta la individualidad de cada persona, destacando las fortalezas y no las debilidades, en un ambiente tranquilo, armonioso, lúdico y cálido. Se entiende el Jardín Waldorf como una extensión del hogar donde cada niño/a se siente arropado y cuidado, tal y como es.
PREGUNTAS PEDAGÓGICAS DE LAS FAMILIAS
Un aspecto fundamental de la Pedagogía Waldorf es el ritmo ya que es importante para el desarrollo del niño y para su adaptación. Es recomendable que el niño asista de forma periódica al jardín.
Sí, siempre y cuando los padres puedan y quieran hacerlo. Para nosotras es importante que el período de adaptación sea respetuoso y se vaya avanzando poco a poco. Inicialmente, se establecen unas “pautas” y/o “consejos” para acompañar en este proceso tanto al niño como al adulto. Es importante que ambos se sientan acompañados y tener en cuenta que es un proceso gradual, donde se va trabajando poco a poco hasta conseguir la adaptación.
No, el jardín no dispone de servicio de comedor. Los niños que asisten al jardín traen su comida de casa y la calentamos y servimos.
Si. Aunque en el jardín hay un ritmo preestablecido para los niños, al inicio de curso cada niño tiene su ritmo y poco a poco van entrando en el ritmo del aula. Normalmente, durante los dos primeros meses, los niños ya suelen ir dejando estas siestas por si solos para estar jugando con sus compañeros.
No. En el jardín entendemos que nuestra misión en este tema es acompañar un proceso iniciado por la familia o a petición del niño, pero no es un requisito. Es importante respetar los ritmos de desarrollo de cada niño.
Claro que sí. Cuando viene un niño muy pequeño al jardín y tiene otros ritmos de alimentación, son atendidos de igual forma. En el aula nido los ritmos son totalmente diferentes y variantes.
Las celebraciones de cumpleaños en la pedagogía Waldorf van mucho más allá del pastel y los regalos; están basadas en la simplicidad, la gratitud y una profunda reverencia por el paso del tiempo. Para quienes no están familiarizados con la educación Waldorf y sus costumbres, estas bellas tradiciones de cumpleaños pueden resultar una sorpresa encantadora, llenas de significado y magia. Dentro de la pedagogía Waldorf existe una profunda apreciación por la naturaleza y sus ciclos. La celebración de cumpleaños de un niño suele comenzar con una corona de cumpleaños y una mesa cuidadosamente decorada con flores, frutas y elementos naturales de la estación. Esta festividad visual honra el cambio de las estaciones y el paso del tiempo, mientras celebra la propia historia de cumpleaños del niño. Cada elemento de la celebración tiene un significado especial. La corona, que se coloca sobre la cabeza del niño, simboliza la luz y la individualidad de su vida, recordando que cada niño es único y valioso. La capa que lo acompaña representa protección y cuidado, envolviendo al niño en un gesto de amor y conexión durante todo el día. Por su parte, el espiral de madera —por el que el niño suele caminar— refleja el viaje de la vida, el paso del tiempo y el crecimiento gradual, invitando al niño a tomar conciencia de su propio camino mientras la familia y la comunidad celebran su cumpleaños. Durante la celebración, un docente o padre suele compartir una historia o poema cuidadosamente elegido, que refleja el crecimiento del niño, su lugar en el mundo y la magia de las estaciones cambiantes. Cada cuento o poema puede tener sus propias variaciones, y cada docente o padre puede añadir su toque personal. Este momento de narración se convierte en una oportunidad para la reflexión y para compartir sabiduría dentro de la celebración familiar. A continuación, te compartimos un ejemplo de cuento de cumpleaños Waldorf, que se puede utilizar o adaptar para la celebración:
Había una vez un niño muy especial que vivía en un mundo lleno de luz y estrellas. Cada día aprendía y jugaba entre el Sol, la Luna y todas las estrellas del cielo. Un día, mientras jugaba, miró hacia abajo y vio, muy lejos, una hermosa joya brillante: la Tierra. Lleno de curiosidad, fue a contarle a su ser de luz lo que había visto. —Has visto la Tierra —dijo el ser de luz— y un deseo ha nacido en tu corazón. —¿Puedo ir allí? —preguntó el niño. —Tu deseo será concedido —respondió el ser de luz—, pero antes de partir, puedes llevar contigo algunos regalos especiales. Primero viajaron a la casa del Sol. El Sol saludó al niño y a su ser de luz, y le dio un regalo de luz y calor, para iluminar su camino. Luego fueron a la casa de la Luna, y la Luna les ofreció los colores mágicos que le ayudarían a cruzar el puente del arcoíris en su viaje hacia la Tierra. Una noche, mientras descansaba, el niño tuvo un sueño maravilloso. Soñó que caminaba entre árboles y flores, rodeado de animales y niños terrenales. En su sueño encontró a una mujer y a un hombre, y supo que quería estar con ellos. Entonces les preguntó: —¿Puedo formar parte de su familia? La mujer sonrió con calidez, y el hombre respondió desde su corazón: —Sí. Cuando le contó su sueño a su ser de luz, este le dijo: —Ahora estás listo, y te acompañaré en tu camino. Así viajaron juntos una vez más, atravesando los mundos del sueño y cruzando el arcoíris, bajando por una escalera en espiral hasta llegar a una puerta. El niño se sintió un poco nervioso por dejar su hogar celestial, pero con valor en su corazón y su ser de luz a su lado, cruzó la puerta. Allí nació un pequeño niño o niña en la Tierra. Abrió los ojos y vio a la mujer y al hombre de su sueño. —Nuestro pequeño bebé —dijeron—. Lo/la llamaremos… Y así, hace … años, este niño o niña nació en la Tierra.
Las celebraciones de cumpleaños Waldorf nos invitan a mirar más allá de los regalos y la fiesta. Nos recuerdan la belleza de la vida, la conexión con la naturaleza y la importancia de honrar cada año que pasa. Cada elemento —la corona, la capa, el espiral de madera, el cuento compartido— nos ayuda a reconocer la luz única de cada niño y a celebrar su crecimiento con gratitud, amor y alegría. En cada cumpleaños Waldorf, no solo celebramos un año más, sino también el regalo maravilloso que es la vida misma.
“La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón”.
-Howard G. Hendricks